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Estoy en casa de unos amigos, charlando en la cocina mientras acabamos de preparar la cena que vamos a compartir. Me fijo en que su nevera tiene la superficie cubierta de imanes, y que está más cubierta de imanes que la mía. Me acerco con curiosidad y los examino mientras mis amigos empiezan a contarme la historia de cada uno de ellos. La mayoría  han llegado a su casa como obsequios promocionales o regalos de familiares y amigos.

Destaca una colección de reproducciones de anuncios vintage de marcas famosas de refrescos, galletas y café; también hay un recordatorio de una boda, el cartel en miniatura con el nombre de una estación de metro londinense (cortesía del Museo del Transporte de Londres), un imán con la lista de los teléfonos de urgencia más habituales, patrocinada por la Unión de Comerciantes de nuestra ciudad, el logotipo de una conocida multinacional informática, diversas frutas de colores que sirven para sujetar listas de la compra y fotos de las vacaciones, el cartel de una antigua película de vampiros (¡éste apareció en una caja de cereales!), un pequeño calendario con la dirección y teléfono del cerrajero local y un escudo del Manchester United.

El caso de mis amigos no es ninguna rareza, al contrario. En los últimos años casi todas las neveras, el electrodoméstico más habitual e imprescindible de las cocinas, tienen su superficie más o menos cubierta de pequeños imanes que forman colecciones siempre distintas y cambiantes. Muchas veces, los imanes forman un centro visual, al nota de color más destacada de la cocina.

En su vertiente más funcional, los imanes sirven para colgar papeles con recordatorios y listas, fotografías de familiares, pequeñas notas, etc… pero también reflejan anécdotas y el día a día de los habitantes de la casa: fiestas, viajes, recuerdos de amigos, detalles humorísticos o poéticos.

  • Según los cálculos de un estudio de la american Purdue Universtiy, una persona se acerca a la nevera doméstica una media de 10/12 veces al día. Eso significa alrededor de 4.000 visitas en un año. Si tenemos en cuenta los imanes de nevera suelen permanecer una media de 6/8 años, la razón entre el coste del producto y su impacto visual es altísima.

Esto convierte a estos productos en una excelente inversión publicitaria para cualquier empresa, una forma idónea para potenciar la imagen de marca.

Por otra parte, como los imanes son pequeños y atractivos, la gente no suele tirarlos sino que los coleccionan y muestran con orgullo a familiares y amigos.

  • Los expertos en marketing destacan entre las características de los imanes a tener en cuenta.
  • El bajo coste de fabricación. los imanes de nevera suelen contar de una placa metálica imantada generalmente plastificada. También se pueden emplear con materiales adicionales como madera, góma, cartón, tela, etc…
  • El coste por unidad es muy bajo.
  • La facilidad de distribución: en mano, por correo directo, en el buzón, dentro del embalaje de un producto, etc.
  • Su larga vida útil: una tecnología sencilla que asegura la funcionalidad del producto durante años sin mantenimiento.
  • Las posibilidad de personalización: forma, tamaño, color, logotipo, mensaje.. es posible adaptar cualquier diseño a las necesidades de la empresa y a los gustos del destinatario.
  • La variedad de estilos y temas capaces de satisfacer a cualquier persona: imanes infantiles, vintage, utilitarios, divertidos, artísticos, románticos, etc..
  • El alto impacto de transmisión y permanencia de imagen de marca, lo que le convierte en un factor muy potente en las estrategias de marketing.
  • La popularidad y gran aceptación por parte del público destinatario.

Con estas propiedades tan positivas, no es extraño que los imanes para la nevera sean uno de los obsequios promocionales más producidos, vendidos y utilizados en todo el mundo.

Imanes publicitarios, una gran opción de marketing promocional con resultados excelentes para el promotor y una acogida segura por parte del público..